Sentado frente a una ventana que deja entrever la silueta costera de Rosario, Jorge Fandermole habla con la serenidad de quien conoce cada recoveco lírico del Paraná. Para el compositor de «Oración del Remanso», la música de esta ciudad no es un fenómeno casual: es una hidrografía cultural.
«Rosario tiene una relación visceral con su río. Durante décadas la ciudad creció dándole la espalda al agua, pero los poetas, los cantores y los pescadores siempre supieron que el ritmo de nuestra respiración viene de esa corriente», reflexiona el cantautor en diálogo exclusivo con ACR.
El proyecto actual de Fandermole cruza nuevos arreglos acústicos con jóvenes instrumentistas de la Escuela Provincial de Música. Esta conjunción intergeneracional mantiene vibrante una tradición que comenzó con la legendaria Trova en los años 80 y que hoy sigue latiendo en salas como El Círculo y Plataforma Lavardén.
«Lo fundamental no es quedarse en la nostalgia de lo que fue la Trova, sino entender que el río siempre trae agua nueva. Los pibes que hoy tocan en el Atlas o en los galpones de la costa tienen la misma urgencia expresiva que nosotros teníamos hace cuarenta años», concluye.
