Las tablas del Teatro La Comedia crujen mientras el elenco de «El Desmonte» ajusta los últimos detalles de vestuario. La obra se ha convertido en el fenómeno teatral del trimestre en Rosario, convocando a un público heterogéneo que celebra la mordacidad de su texto.
«Queríamos hacer una comedia que no fuera condescendiente. Rosario tiene un humor muy particular, entre melancólico y filoso. Nos reímos de nosotros mismos porque es la única forma de soportar las contradicciones cotidianas», explica su directora.
La producción, gestada en salas independientes de Echesortu, dio el salto a la sala mayor de Mitre y Cortada Ricardone con el respaldo de la Comedia Municipal, demostrando la potencia del circuito independiente cuando encuentra canales de difusión profesional.
